lunes, 7 de noviembre de 2011

Un remedio contra las discusiones

Hoy día estoy viendo muchas discusiones de diferente tipo: entre políticios, entre padre e hijo, entre gente de calle. Estas discusiones pueden ser positivas si se tratan de debate. Pero si se tratan de un desgaste de energía y de palabras que llevan a enfado por parte de los miembros, la cosa cambia, y esto es lo que suele pasar cuando uno se cree con autoridad, por encima del otro. Y la sociedad disfraza a muchas personas con la autoridad. Hay que quitarse ese disfraz de encima, y desaparecerán la discusiones inútiles.

Si tú vas a hacer algo acorde a tu libertad y respetando la de los demas (que no es la de la autoridad) no discutas con nadie. Si acaso di lo que vas a hacer una vez, o como mucho dos, pero no más, y por lo demás silencio.

que no

que sí

que no

(silencio)

blablablablabla

(silencio)

¡blablablabla!

(silencio)



Como ves, no hay discusión, pues el otro está hablando solo. Tú haces lo que quieres y punto.

Si te pica un mosquito, seguro que no te pones a discutir con él, puesto que sería inútil. Pues lo mismo pasa aquí.

Haces lo que tienes que hacer, y si te atan, algún día las cuerdas se aflojarán, y podrás moverte, y si te vuelven a atar, lo mismo se aflojarán, hata que un día el otro se canse de atarte, y tú, sin discutir hagas los que quieres hacer. Si te dan una paliza después de hacer lo que quieres hacer, por lo menos lo habrás hecho, y las heridas ya se irán como se aflojan las cuerdas. Como ves es fácil, solo se requeriría tiempo y valor.

Y si por si acaso al hacer lo que quieres te meten un mal de ojo, pues lo que no te mata te fortalecerá más.
Y si te matan, pues habrán obtenido tu cuerpo muerto, pero no tu subordinación.
Si no puedes hacer lo que quieres por algún medio, piensa, prepárate o entrénate.



Quien no pretende dominar a los demás no puede ser dominado. 




 

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